Corría el minuto 27, minuto arriba, minuto abajo, porque el obsoleto marcador del Estadio de Vallecas últimamente ha sido de poco fiar en ese aspecto, cuando desde la parte superior grada visitante, una grada colmada ese día de aficionados del equipo macedonio del Shkëndija, un cántico brotaba de sus gargantas tratando de herir la sensibilidad de un barrio obrero, el barrio de Vallecas. Puto Rayo, puto Rayo eh eh. Puto Rayo, puto rayo eh eh. Lejos de lograr su objetivo provocador, estos aficionados visitantes no sabían que en ese mismo momento estaban facilitando a la afición local un nuevo grito de guerra y orgullo, un grito que en la repleta grada local empezó a corearse inmediatamente, al unísono y a pleno pulmón, ante la atónita mirada de los aficionados macedonios que no acababan de entender que estaba pasando. Como un barrio absolutamente enloquecido con su equipo, utilizaba ese insulto para arengar a los suyos en pos de la victoria. De locos. Pero así es el Rayo Vallecano, para ...
Eran más allá de las 12 de la noche cuando comenzaba el homenaje a Rafa Nadal. Hacía ya un buen rato que el dobles de Paises Bajos había silenciado el Martín Carpena de Málaga tras haber ganado el punto definitivo de la eliminatoria de Copa Davis que daba al traste con el sueño del equipo español de alzarse con su séptima ensaladera. Demasiado silencio entre ese momento y el inicio de la alocución de Rafa, la cosa ya arrancaba mal. Rafa iniciaba su discurso con tono alicaído, nada que achacarle, las circunstancias no invitaban a nada mejor. Agradece al público, felicita al equipo ganador de la eliminatoria, Países Bajos, cosa que nadie había hecho hasta ese momento, el partido había finalizado hacía más de un cuarto de hora,. Continuó su agradecimientos, ahora le tocaba el turno el equipo español de Copa Davis por haberle dado la oportunidad de despedise jugando uno de sus torneos favoritos, sino el que más. Admitió que le hubiera gustado despedirse de otra manera, pero la edad y en su...