Corría el minuto 27, minuto arriba, minuto abajo, porque el obsoleto marcador del Estadio de Vallecas últimamente ha sido de poco fiar en ese aspecto, cuando desde la parte superior grada visitante, una grada colmada ese día de aficionados del equipo macedonio del Shkëndija, un cántico brotaba de sus gargantas tratando de herir la sensibilidad de un barrio obrero, el barrio de Vallecas. Puto Rayo, puto Rayo eh eh. Puto Rayo, puto rayo eh eh. Lejos de lograr su objetivo provocador, estos aficionados visitantes no sabían que en ese mismo momento estaban facilitando a la afición local un nuevo grito de guerra y orgullo, un grito que en la repleta grada local empezó a corearse inmediatamente, al unísono y a pleno pulmón, ante la atónita mirada de los aficionados macedonios que no acababan de entender que estaba pasando. Como un barrio absolutamente enloquecido con su equipo, utilizaba ese insulto para arengar a los suyos en pos de la victoria. De locos. Pero así es el Rayo Vallecano, para ...
En este blog publicaré cosas que me ayudaron o me sirvieron para algo en un momento dado.